domingo, 31 de marzo de 2024

EL MOLINO DE MAREAS DE SAN JUAN DE LA CANAL. (Soto de la Marina. Santa Cruz de Bezana)

Molino de Mareas de San Juan de la Canal
(Soto de la Marina. Santa Cruz de Bezana. Cantabria)

Molino de San Juan de la Canal
31 marzo 2024

Datado en torno al siglo IX, se cree que pudiera ser uno de los más antiguos del litoral cantábrico. 

Hasta el año 1836, el molino fue propiedad del convento de Monte Corbán. Parece que esta propiedad les llegó a través de un "trueque"realizado en  1451 con el Conde de Castañeda en el que, mediante un documento de cesión, el conde cambió a los religiosos de Corbán el molino que poseía en San Juan de la Canal, por la ferrería que estos disfrutaban en el lugar de Castañeda.

Siguió en uso hasta 1947, regentado por don Alejandro Pelayo Mancebo. Un año después, tras sufrir un incendio, quedó en total abandono.

Situado en la desembocadura del río Bójar (arroyo Otero), funcionaba durante seis meses al año y molía unas 20 fanegas de maíz. Su estructura consta de dos pisos y arcos de medio punto donde iban alojadas las ruedas. Poseía tres ruedas y abarcaba un fondo de 5,85 metros, 4,18 m. de ancho y 2,51 m. de alto. El piso superior albergaba las muelas y el resto de la maquinaria y a él se accedía por una escalera que todavía se conserva.

Incluido en la Lista Roja de Hispania Nostra el 07 de noviembre de 2022, debido a su mal estado de conservación.

Molino de San Juan de la Canal
31 marzo 2024

Hay dos maneras de acceder al molino. Por la parte de atrás, siguiendo el sendero que viene de la Virgen del Mar a San Juan de la Canal, sin pasar el puente, continuamos hasta que se acaba la senda y tomamos un pequeño sendero de tierra que termina en una piedra por la que tenemos que bajar, situándonos en la planta superior del molino. El otro acceso sería desde abajo, junto a la pequeña ermita, pasando por al cauce donde termina el arroyo.

Molino de San Juan de la Canal
19 septiembre 2020

 Las fotos están tomadas en distintas fechas. No hay mucha diferencia, salvo el color de las pintadas.

Molino de San Juan de la Canal
31 marzo 2024

Asomándonos desde arriba podemos ver parte de la maquinaria abandonada, cuyo aspecto tampoco ha variado con los años.

23 agosto 2009

19 septiembre 2020

Molino de San Juan de la Canal
31 marzo 2024

Aquí vemos el cauce del río, que según el caudal que lleve y si la marea es alta o baja, dificultará más o menos el acceso al molino desde la ermita.

19 septiembre 2020

El funcionamiento de un molino de mareas es muy sencillo: cuando la marea sube, el agua queda depositada en una cuenca de reserva. Cuando la marea baja, las válvulas que regulan la salida de agua se abren y el agua retenida sale de nuevo hacia el mar haciendo girar a su paso la rueda del molino.

cuenca de reserva 
31 marzo 2024

compuerta de entrada/salida
23 agosto 2009

compuerta de entrada/salida
23 agosto 2009

Molino de San Juan de la Canal
31 marzo 2024

Vista del molino desde el cauce del río. Los dos arcos de medio punto donde se situarían las ruedas. Arriba a la izquierda, la puerta por la que nos hemos asomado antes, y a la derecha las escaleras que comunican mediante un pequeño pasillo/puente por detrás con esa segunda planta.

Molino de San Juan de la Canal
31 marzo 2024

23 agosto 2009

31 marzo 2024

23 agosto 2009

Molino de San Juan de la Canal
31 marzo 2024

Como podemos apreciar en estas dos últimas fotos, el cauce del arroyo pasa por debajo del molino. Esta formación de arena, que no tiene continuidad, como vemos en la foto de abajo, se forma con la "crecida", cuando sube la marea. Desconozco si forma parte de la cuenca de reserva.

Molino de San Juan de la Canal
31 marzo 2024

Desde esta otra vista podemos apreciar mejor el murete de canalización del río.

foto de un panel informativo de otro molino de la zona:
El Ronzón

Funcionamiento de un molino harinero
(información del panel)

- El grano se vertía en la tolva. La carraca dosificaba el grano, golpeando y vibrando la tolva al girar con la rueda. Esta pequeña pieza era la responsable de la música del molino. El grano pasaba así a las ruedas.
- En la sala de molienda la piedra solera se mantenía inmóvil. La piedra volandera, colocada sobre ella, giraba. Los surcos labrados en ambas, molían, y la harina salía de la costanera envolvente y caía al harinal.
- El agua retenida tras la represa se hacía pasar a voluntad por el saetín. El agua a presión golpeaba las palas del rodezno, haciéndolo girar. El árbol trasmitía esta rotación a las ruedas, accionando así el molino.

** La foto del panel informativo corresponde a otro molino, el molino del Ronzón, situado en otro punto del curso del Arroyo Otero (río Bójar). Lo he añadido aquí puesto que el funcionamiento de estos molinos es en todos igual y aporta una explicación gráfica del mismo.
No deja de sorprenderme que siendo el molino de San Juan de la Canal, el más visible, el más visitado debido a su situación, el que más elementos conserva y posiblemente el de mayor importancia de la época..., carezca totalmente de señalización alguna y del panel informativo correspondiente. 

domingo, 24 de marzo de 2024

LOS CUATRO FIELATOS DE VALDERREDIBLE


"El municipio de Valderredible cuenta con cuatro fielatos ubicados en los pueblos de Bárcena de Ebro, San Andrés de Valdelomar, Quintanilla de Rucandio y Villaescusa de Ebro, correspondientes a las entradas y salidas de este municipio.
Los fielatos era el nombre popular que se daba a estos pequeños edificios, también conocidos como "casetas de consumo", donde se procedía al cobro de los arbitrios y tasas municipales sobre el tráfico de mercancías. Aparte de su función recaudatoria, servían para ejercer cierto control sanitario sobre los alimentos que entraban en las ciudades u en este caso, en los pueblos de Valderredible. El nombre procede de "el fiel de la balanza". Estos servicios se abrían a la salida del sol y eran cerrados a la puesta del mismo.

Fielato de Quintanilla de Rucandio
23 marzo 2024

Los encargados del correcto funcionamiento del servicio y por tanto de la aplicación de la Ley eran los denominados dependientes municipales, que revisaban, pesaban y calibraba las mercancías. Seguidamente expedían los adeudos tal como si fuera una aduana entre países. Esos agentes, también conocidos en Cantabria como Fielateros, contaban con una garrota acabada en punta que usaban como defensa y para pinchar las sacas en caso de sospecha o engaño del portador para librar el pago. Poco antes de mediados del siglo XIX el personal de los fielatos fue dotado de armas de fuego. Normalmente solía haber algún cuartel cercano, que además de servir de protección a la ciudad o pueblo, podía auxiliar a los agentes en caso de conflicto.
Este sistema de cobro ya existía desde el Decreto de 3 de junio de 1818, como lugares donde se pesaban, medían, contaban y gravaban mercancías, pero recibieron mayores atribuciones  después de la reforma tributaria realizada por el ministro de Hacienda Alejandro Mon, durante el reinado de Isabel II (1833-1868). Con la aplicación de esta nueva contribución se suprimieron los impuestos provinciales que se componían de las "alcabalas", hasta entonces el impuesto más importante del Antiguo Régimen que gravaba el comercio y era el que más ingresos aportaba a la Hacienda Real, aunque en cifras brutas era el "diezmo", pero su perceptor principal era la iglesia, con participación del Rey. Esta reforma se plasmó en la Ley del 23 de mayo de 1845 y fue la que determinó definitivamente la función de los fielatos y los bienes sobre los que se pagaría contribución.

Fielato de Villaescusa de Ebro
17 abril 2022

Los fielatos y las nuevas leyes provocaron gran malestar en el pueblo español de la época. Generando revueltas en 1851 que llevaron a algunos lugares como Castilla, a la quema de estos edificios, al grito de"más pan y menos consumos". Con la llegada de la Desamortización se crearía un estado insostenible y así los arbitrios alcanzarían mayor importancia para enriquecer las arcas de las haciendas locales.
Se han encontrados algunos de los denominados Arbitrios Municipales, que eran una especie de factura o recibo emitido por a entidad donde se mostraba el pago y la mercancía transportada. Los pagos se efectuaban en maravedíes  y en reales. Habitualmente se cobraban las tasas de arbitrios a cuantas personas o transportistas introducían cualquier tipo de mercancía, principalmente leche, carne conservada, adobada o embutida, pescado, aceite, jabón, trigo, paños, carbón, fruta, la uva y los mostos de la anual vendimia, ganado ovino, lanar y cabrío entre otros.
Los derechos para el Tesoro sobre las especies objeto del impuesto de consumos, exceptuaban los alcoholes, aguardientes y licores, que contribuían separadamente por una tarifa establecida en la Ley de 7 de julio de 1888, así como el impuesto de la sal común, que se duplicó en la Ley del 30 de agosto de 1896. En cuanto al consumo personal de alcoholes y aguardientes, la exención del impuesto se ajustaba al tipo de gravamen que establece el art. 6º de la Ley de 21 de junio de 1889. según el número de habitantes de las poblaciones.

Fielato de Bárcena de Ebro
09 abril 2011

Estaban exentos del pago de estos arbitrios, el carbón vegetal y la leña con destino a la industria, los cereales, granos y legumbre seca destinada a la siembra, los aceites medicinales y los olorosos entendido como objetos de perfumería. También los alcoholes y aguardientes destinados al encabezamiento de los vinos y a la fabricación de licores y bebidas espirituosas.
Por su ubicación, cada fielato vigilaba una entrada de mercancías según el camino utilizado para adentrarse en el valle. De este modo el fielato de Bárcena de Ebro inspeccionaba la mercancía proveniente de Palencia, por la carretera que hoy se une con Mataporquera y que a su vez se conecta con Aguilar de Campoo. El de San Andrés de Valdelomar controlaría las procedentes de Palencia por el Camino Real. El ubicado en Quintanilla de Rucandio, la entrada de Burgos por el puerto de Carrales y el de Villaescusa de Ebro también el acceso de Burgos pero en este caso por la carretera de Orbaneja del Castillo.

Fielato de San Andrés de Valdelomar
14 octubre 2023

Los fielatos estuvieron operativos hasta 1960, con su desaparición se daba paso hacia la modernización de la vida en los pueblos y ciudades, aunque en algunos casos provocó conflictos entre ayuntamientos y comerciantes."
(Texto del panel informativo)