lunes, 4 de enero de 2021

SENDA MITOLÓGICA DEL MONTE HOZARCO (PEÑARRUBIA)

 MONTE HOZARCO

(Monte de Santa Catalina)

Desfiladero de la Hermida desde el Mirador de Sta. Catalina
13 junio 2020

"El Monte Hozarco, también conocido como Monte de Santa Catalina, es uno de los parajes naturales e históricos mejor conservados de Cantabria. Se trata de un potente afloramiento de areniscas de color rojizo, del período Mesozoico, desarrollado sobre las calizas del Carbonífero que caracterizan la geología y el paisaje del occidente de Cantabria, y en general, de los Picos de Europa.
El Hozarco está poblado por un bosque caducifolio cantábrico, que es observable a lo largo del camino de ascenso, con encinas, robles, avellanos, tilos, castañas y acebos. El bosque da cobijo a numerosos animales salvajes: corzos, jabalíes, zorros, búhos, abubillas, cárabos y lechuzas. Son también numerosos los vestigios históricos y etnográficos, fruto del aprovechamiento del monte que el hombre ha realizado, desde la Edad de Bronce hasta la actualidad. La estratégica posición de este farallón, la abundancia de madera y las bondades de la piedra arenisca que aflora en las laderas -muy apreciada por los canteros-, justifican sobradamente este aprovechamiento secular.
Su cima, situada a 760 metros, constituye un mirador excepcional sobre el Desfiladero de la Hermida y la entrada a la Liébana. Desde este lugar es frecuente divisar el vuelo del buitre leonado y el águila real, especies que anidan en los farallones calizos ubicados sobre el Desfiladero.
Precisamente este carácter de atalaya sobre los accesos a Liébana, motivó la instalación, en el siglo VIII, de un castillete que permitía el control militar y político de esta zona por parte del Reino de Asturias. los restos de este castillo son visibles, junto al mirador panorámico instalado en la cima-"
(Texto extraído del panel informativo)

SENDA MITOLÓGICA

Senda mitológica del Monte Hozarco
13 junio 2020

Las criaturas del Monte Hozarco, son personajes mágicos que representan parte de la cultura tradicional cántabra. Las figuras han sido diseñadas y modeladas por el artista cántabro franQuerol. 
El recorrido es de apenas 2 km, ida y vuelta, con unos 200 metros de desnivel. No ofrece dificultad, salvo el barro en caso de lluvia, ya que caminaremos por pistas forestales. Se inicia el paseo en la ermita de Santa Catalina (entre Piñeres y Cicera) y termina en el mirador, pudiendo regresar por la misma senda,  o bien, por la carretera asfaltada que da acceso al mirador.
Las fotografías corresponden al día 13 de junio de 2020, día nublado que acabó en lluvia y cuya luz no permitió recoger un mejor detalle,en particular de las figuras situadas en las ramas de los árboles. Los textos con la descripción están copiados textualmente de los paneles informativos que acompañan a cada figura.

Roblón


"Es grande y parece el tronco viejo de un roble. Luce larga cabellera de hierba, frente ancha y rugosa, brazos y piernas formadas por ramas de fresno.
Es la simbiosis entre un árbol y una joven que un día de tormenta se refugió en un hueco de su tronco. Al sentir el roble la tibieza de su cuerpo la abrazó mortalmente y absorbió toda su esencia.
Recorre montes y montañas destrozando todo lo que encuentra a su paso; cabañas, arbustos, paredes y sobre todo fuentes que seca para alimentar sus enormes raíces.
¿Donde está? ... En mitad del monte escuchándolo todo."




Ojáncana


"Es la pareja del Ojáncano y le supera en maldad. Es muy similar a su compañero, su cara achatada, su pelo es oscuro y siempre está sucio y enmarañado. De su gran boca surgen dos puntiagudos colmillos como un jabalí que meten miedo. La piel la tiene escamosa y con grietas. De las verrugas, que pueblan su cuerpo, salen pelos tiesos y duros. Una de sus características más significativas son sus grandes pechos que lleva colgando a la espalda cuando caza y corre.
Le encanta cazar a los niños perdidos en los montes. Para ella es el mejor manjar. Pero cuando no encuentra niños tiene que alimentarse de animales.
Vive en cuevas oscuras y profundas.
¿Dónde está? --- Cerquita, cobijada por rocas y camuflada por ramas."






Arquetu


"Es un señoruco viejo y delgaduco, tiene el pelo largo y rojizo, viste una túnica blanca con pinceladas moradas. Sobre su hombro izquierdo lleva una taleguilla de color nube y debajo del brazo derecho abraza una arquita de oro con refuerzos de plata.
Camina despacio y sin rumbo fijo.
No le gusta que los humanos malgasten su dinero en vicios. Cuando se encuentra con alguien que perdió su dinero en juergas o apuestas y está arrepentido, le da consuelo y le ayuda sacando una onza de oro de su arca, no sin antes echarle una buena reprimenda. Si vuelve a recaer en sus vicios le condena para siempre a pedir limosna por los caminos.
¿Dónde está? ... Fíjate, nos vigila desde lo alto."






Pecu Ave


"Es mitad hombre mitad ave. Tiene nueve dedos en una mano y solo dos en la otra. Es bizco y de su frente sale un cuerno con la punta blanca. La cabeza y el lomo los tiene grisáceos. Las alas son idénticas a las del gavilán y la cola ancha como una escoba.
Nació como un niño con feas malformaciones, un día harto de ser ridiculizado por sus compañeros de clase mató a uno de ellos empalándolo contra la pared e hirió al maestro. Tras este terrible suceso, Pecu se transformó y huyó a esconderse en los montes.
Tira los huevos que encuentra en nidos de otros pájaros para depositar allí los suyos y así asegurar que sus crías prosperen.
Es malvado con las mujeres, ya que Pecu decide cuando han de casarse.
<<Pecu, Pecu, Pecu, colita de escobe: ¿Cuántos años quedan para mi boda>>
¿Dónde está? ... Fíjate, nos vigila desde lo alto."





Musgoso


"Es un hombre alto y delgado, cabello largo y barba de color oscuro. Viste un abrigo y sombrero de musgo y hojas. Siempre lleva colgando un zurrón donde lleva su flauta de madera desconocida. En sus pies calza zapatos de piel de lobo.
Cuida del bosque y avisa de la presencia del Ojáncano. Ayuda a los pastores a reparar sus cabañas y les avisa tocando la flauta cuando se aproxima la tormenta para que puedan proteger a su rebaño.
Vaga por los bosques tocando su flauta. Sus melodías son tristes y a la vez armoniosas. Y por las noches se dedica a silbar.
¿Dónde está? ... Le gusta tocar la flauta junto a piedras tapizadas de musgo."







Trenti


"Es un duendecillo que vive en el bosque. Su ropa está hecha con musgo, hojas y raíces. Por lo que no es fácil descubrirlo. En invierno vive al abrigo de cuevas y en verano bajo el frescor de los árboles.
Se alimenta de maíz y frutos que encuentra en el monte (endrinas, arándanos y moras). Se oculta entre bardales y matos para tirar de las faldas y pellizcar las pantorrillas de las muchachas que andan por el monte, para correr a esconderse entre la maleza.
También ayuda a los pastores a encontrar el ganado perdido y a las personas mayores que no pueden valerse por sí mismas.
¿Donde está? ... Un poco alejado del camino y escondido entre los arbustos."






Guajona



"Es una bruja vieja y pequeña. Es delgada y con aspecto siniestro. Viste con un manto negro que le cubre de la cabeza a los pies.
Su cara es amarillenta y rugosa, llena de pelos y verrugas. Sus ojos son pequeños y brillantes. De su boca sale un solo diente largo y puntiagudo que le llega hasta la barbilla. Sus manos están ennegrecidas y rugosas. Sus pies se parecen a las patas de las aves.
Dicen que vive escondida bajo la tierra y solo sale de noche, aprovechando la oscuridad para entrar en los hogares sin hacer ruido y chupar la sangre de los niños y jóvenes, provocándoles en su piel un extraño color pálido.
A pesar de esta malvada costumbre, la Guajona no pretende matar a sus víctimas, solo alimentarse de ellas.
¿Dónde está? ... Un poco alejada del camino principal, al lado del Caballuco del Diablo."







Caballucos del Diablo


"Son seres que aparecen en la noche de San Juan entre llamas y humo. Haciendo un ruido atronador con bramidos infernales desatados después de un año de inactividad.
Su aspecto es el de grandes libélulas con alas larguísimas, tienen patas con fuertes espolones y sus ojos relucen como brasas incandescentes. Van montados por jinetes diabólicos que vuelan veloces por los cielos de Cantabria.
Dicen que los caballucos son siete y que vienen directamente del infierno. Eran hombres que por sus maldades perdieron su alma y se vieron obligados a recorrer Cantabria por toda la eternidad. Cada uno es de un color y el rojo lo monta el diablo.
Son los responsables de los incendios y de destrozar las tierras de labranza. Hacen que se caigan las hojas de los árboles con su resoplido fuerte y gélido.
¿Dónde están? ... Junto a la Guajona volando entre dos robles."





Tentirujo


Es un duende malicioso y lujurioso con la capacidad de hacerse invisible.
Tiene las manos largas y la piel parduzca. Sus orejas son puntiagudas. Viste ropas de colores rojizos y cubre su cabeza con una boina con un rabo tieso.
Le gusta pervertir a las mozas solitarias, buenas y obedientes mediante caricias que realiza ayudándose de una raíz de mandrágora. Estas jóvenes cambian su comportamiento y se vuelven alegres y apasionadas.
¿Dónde está? ...Le encontrarás sentado en la rama de un haya."





Trastolillo


"Es un duende que vive muy cerca de los seres humanos. Son los protectores del hogar. Tiene facciones pícaras, su cara es de color oscuro, el pelo largo y ojillos verdes. Colmillos retorcidos, un rabillo que apenas se ve y pequeños cuernecillos que adornan su frente.
Son revoltosos y juguetones; esparcen la harina, beben la leche recién ordeñada, esconden las cosas, abren los cerrojos de las ventanas para que se abran por la noche.
¿Dónde está? ...Muy cerca de la escena del Ojáncano y la Anjana. Subido en un árbol observándolo todo."





Ojáncano


"Es el ser más cruel y malicioso de todos. Es enorme y de aspecto desagradable. Solo tiene un ojo en el centro de la frente y rodeado de verrugas. Su cabeza es enorme, adornada con una gran nariz y una gran boca poblada de dos filas de dientes. Sus manos y pies son muy grandes, con diez dedos por cada miembro, que terminan en unas afiladísimas uñas. Su debilidad es una cana blanca que tiene en la barba.
Lleva en su mano derecha un bastón negro que puede transformarse en lobo.
Entre las maldades que realiza destacan las de derribar árboles, cegar fuentes, robar ovejas, raptar a jóvenes pastoras, destruir puentes y arrastrar peñas hasta las brañas. También siembra el rencor, la soberbia y la envidia entre los lugareños.
Su alimentación es variada, como bellotas, hojas de acebo, ovejas y vacas. También pesca truchas y caza golondrinas y murciélagos.
¿Dónde está? ...Junto a la Anjana, entre dos senderos."





Anjana


"Es el hada buena llena de virtudes hermosas. Se viste con túnicas de seda blanca y calza sandalias. Lleva un báculo mágico que utiliza para apaciguar a las bestias y para realizar curaciones.
Realiza hechizos que reparan el alma y calman el dolor. Cuida del bosque y de los animales que viven en él.
Sus perfumes son las manzanillas, el romero y los laureles. Su voz parecida al canto del ruiseñor. Sus cabellos largos están adornados con lazos de seda y peines de coral. Viven en cuevas con el suelo de oro y las paredes de plata. Rodeadas de flores silvestres.
Es respetada por todos, incluso por el Ojáncano que sale huyendo cuando la Anjana aparece.
¿Dónde está? ...Junto al Ojáncano entre dos caminos próximos."






Enanuco Bigarista


"Es generoso, no le gusta nada la avaricia y la codicia. En muchos casos es aliado de las Anjanas.
Es pequeñuco, tiene orejas puntiagudas, barba, manos y pies grandes. En su cabeza lleva un sombrero blanco típico de los enanos y los gnomos.
Toca el bígaro, instrumento musical de viento hecho con una gran concha marina.
Se dedica a ayudar a la gente necesitada. Da consejos cuando los humanos tienen problemas.
Pero cuidado, si alguien les ofende o engaña, se vuelven malvados.
¿Dónde está? ...Sentado en una roca cerca del camino, tocando el Bígaro."





Cúlebre


"Es un ser mitad dragón mitad culebra. De cabeza ancha con grandes y potentes mandíbulas llenas de enormes colmillos y una lengua bífida. Tiene una gran cresta espinosa que se extiende desde la cabeza a la cola. Sus fuertes patas disponen de garras afiladas. Su cuerpo está cubierto de escamas durísimas. Sus alas son similares a las de los murciélagos. La cola es tan poderosa que puede partir en dos a un caballo.
Vive en grutas de muy difícil acceso localizadas en acantilados y zonas rocosas donde guarda tesoros.
Cuando sale de su cueva provoca tempestades y desata el terror entre las gentes. Comen vacas enteras y una vez al año devoran a una doncella.
¿Dónde está?... La encontraremos sobre una lastra en la zona más alta."





Osa de Ándara


Es la mujer osa de la mitología cántabra que vive en los Picos de Europa, en el macizo de Ándara.
Tiene cara de mujer de mediana edad aunque no lo sea, arrugada y quemada por el sol. Sus cabellos son largos y oscuros, sus manos son enormes y están cubiertas igual que sus piernas con pelos parecidos a los de los osos. Viste su orondo cuerpo con un traje viejo y raído.
Es brava y forzuda pero rara vez ataca salvo que se metan con ella.
Se alimenta de leche, castañas, raíces y maíz. A veces caza rebecos y roba algún cordero o cabritillo.
¿Dónde está? ...Junto a la verja que protege los símbolos grabados en la roca. En un tombo (abrigo en la roca) cerca del mirador de Santa Catalina.





Senda Mitológica del Monte Hozarco. Peñarrubia. Cantabria. 13 de junio de 2020.

martes, 9 de junio de 2020

EREMITORIO DE PEÑA HORACADA (San Martín de Valdelomar. Valderredible)

Eremitas, ermitaños, anacoretas, personas solitarias que gustan de la vida retirada, alejados de la sociedad. Dedicados por entero a la contemplación, la oración y la penitencia.
Eremitorio es el nombre que recibe el lugar donde el eremita se retira y realiza sus actividades, su morada. El término proviene de la palabra eremita, y a su vez del griego eremites, que viene a significar el lugar donde hay una o varias ermitas.

San Martín de Valdelomar. Valderredible. Cantabria
09 diciembre 2019

Viven en lugares apartados, a veces inhóspitos, casi siempre en contacto y perfecta armonía con la naturaleza. Los eremitorios rupestres son estancias excavadas en la piedra, aprovechando los huecos naturales que la propia roca presenta, por el desgaste y la erosión. Cuevas más o menos grandes,de una sola estancia o dividida a su vez en celdas. 

Eremitorio de Peña Horacada. San Martín de Valdelomar
09 diciembre 2019

Medio escondidas, y a veces poco accesibles, estas cuevas cumplían una doble función, por sus características les preservaban de las inclemencias del tiempo o posibles ataques de animales salvajes y a la vez, integradas en la naturaleza, pasar desapercibidos, aislados de la sociedad humana.
Lugares húmedos y ricos en substratos, donde encontrar todo lo necesario para su subsistencia. Entradas estrechas o de difícil acceso para preservar su aislamiento. Picaban la roca para agrandar el hueco, trabajaban la piedra, dándole la forma deseada, a veces tallaban una especie de banco de piedra que serviría de cama, si la función era de dormitorio, o a modo de altar, si la estancia estaba destinada a la oración. O ambas. Estancias austeras con poco o ningún elemento decorativo.
A veces aparecen grabados. Cruces, letras o símbolos, de trazo sencillo o dibujos esquematizados. 

Eremitorio de Peña Horacada. San Martín de Valdelomar
09 diciembre 2019

El eremitorio de Peña Horacada se encuentra situado en un pequeño bosque muy cerca del pueblo de San Martín de Valdelomar, en Valderredible. Se trata de un peñasco aislado en medio de un robledal. A simple vista no parece que albergue tan preciado secreto en su interior.
A pie de carretera, un poste con un letrero parece indicarnos la dirección: "Peña Horacada", no hay más indicios que un pequeño sendero escondido entre la maleza, que una vez encontrado no hay más que seguir hasta el final. Unos metros más adelante, se acaba sin más, al pie la roca.
Hay que acercarse a ella para encontrar la entrada, un paso estrecho, alfombrado de hojas, nos lleva hacia la abertura.

Eremitorio de Peña Horacada. San Martín de Valdelomar
09 diciembre 2019

Subimos así a la cueva, por lo que parece una escalera tallada en la roca, para encontrarnos ante una estancia de una sola nave, de unos veinte metros de longitud por unos cuatro de ancho con forma ovalada. 

Eremitorio de Peña Horacada. San Martín de Valdelomar
09 diciembre 2019

Lo más destacado de esta cueva se encuentra en la pared izquierda. Son una serie de grabados que ocupan la franja intermedia que va desde esa pequeña oquedad hasta casi el fondo. 

Eremitorio de Peña Horacada. San Martín de Valdelomar
09 diciembre 2019

Parecen simples rayones en forma de cruz, superpuestos o entrelazados, hasta que, fijándote un poco más, adviertes un pequeño puntito sobre cada palo. Cabezas, y te percatas entonces de que todas las líneas no son iguales, más largas, más cortas, rectas o ligeramente combadas. Cuerpos, donde la línea transversal representa los brazos. 
Tenemos pues lo que los expertos describen como "una sucesión de cruces antropomorfas enlazadas entre si", que queda muy bonito como palabrería pero que yo llamaría por su nombre: una sucesión de grabados con forma humana.

Eremitorio de Peña Horacada. San Martín de Valdelomar
09 diciembre 2019

Tal vez sea una osadía por mi parte disentir de la opinión experta, pero a mi entender llamarlo "cruces antropomorfas" es afirmar que son cruces (con forma humana), y aunque parezca rizar el rizo, no es lo mismo una cruz con forma de hombre, que un hombre cuyo dibujo esquematizado parece una cruz.


Eremitorio de Peña Horacada. San Martín de Valdelomar
09 diciembre 2019

A menudo, en este tipo de cuevas, encontramos pequeñas oquedades, a diferentes niveles en las paredes, que podrían tener diversas utilidades; desde pequeñas despensas, depósitos de agua, hornacinas dedicadas al culto, a veces en estancias grandes, son del tamaño de una persona lo que podría indicar que se utilizaran como camas, etc...
En la cueva que nos ocupa encontramos lo que parece una hornacina y dos huecos, cerca de la entrada, dispuestos uno frente a otro en las dos paredes opuestas. Por su forma y disposición, es muy probable que en ellos encajase algún tipo de viga o cerramiento de madera. 

Eremitorio de Peña Horacada. San Martín de Valdelomar
09 diciembre 2019

La cueva es de acceso libre y sin más protección que el entorno natural en que se esconde. El paso de los años (siglos), la humedad, la aparición de musco y líquenes y posiblemente alguna que otra "acción" del ser humano, desconocedor e inconsciente, han deteriorado ligeramente los trazos de estas inscripciones.

Eremitorio de Peña Horacada. San Martín de Valdelomar
09 diciembre 2019

Echándole un poco de imaginación, en este primer sector del grabado, yo veo una figura principal, que para mí se asemeja a un guerrero, (no sé si por el deterioro posterior de la piedra), con una lanza y tal vez... a caballo. Lo rodean otras figuras (en movimiento), asustadas quizá, indefensas, como gritando o huyendo.
Esa figura central, destaca sobre las demás, la parte inferior, a diferencia con las otras, presenta dos trazos oblicuos a modo de piernas (o las patas del caballo). el cuerpo se dibuja con doble trazo y su altura es superior a la de los demás. 

Eremitorio de Peña Horacada. San Martín de Valdelomar
09 diciembre 2019

En esta segunda sección, las figuras aparecen entrelazadas, con los brazos extendidos, da la impresión que miran hacia la escena anterior, expectantes, como si de ello dependiera su huida o su rendición.
Una de las figuras, la primera de las enlazadas, es más alta que las que le suceden, y es la única en la que el trazo de su brazo es curvo, como si sostuviera la mano del siguiente tratando de mantenerlo detrás. Unas rayas sobre la cabeza podrían indicar el pelo. ¿Una figura femenina y las otras, más pequeñas, niños?
Es sobre estas figuras donde aparecen unas letras que algunos autores han interpretado como "tanto quot", "sanctequot" o "como quot", o "sanctiquot". 
Lo cierto es que yo, tal vez por influjo de esa imaginación tremenda que me hace ver a un guerrero a caballo en actitud agresiva contra unos seres indefensos y asustados, en un primer vistazo, lo que me pareció leer es la palabra "caos" seguida de otras que no descifro. 
Por encima de las figuras y de las letras, se aprecian unos ¿enrejados? 

Eremitorio de Peña Horacada. San Martín de Valdelomar
09 diciembre 2019

La tercera y última sección es la menos definida. Más al interior, menos luz y trazos más imperceptibles. Me recuerda la proa, o la popa de un barco.

Eremitorio de Peña Horacada. San Martín de Valdelomar
09 diciembre 2019

Existen numerosas cuevas, ermitas y eremitorios rupestres, a lo largo de la comarca Sur de Cantabria, asociadas a la presencia de estos religiosos, anacoretas, ermitaños que vivían apartados, dando a estos lugares un uso de culto y meditación. Pero no siempre estos lugares servían solo a esa finalidad. No siempre estos "retiros" voluntarios obedecían a la religión. 

Eremitorio de Peña Horacada. San Martín de Valdelomar
09 diciembre 2019

Desde tiempos inmemoriales, las cuevas fueron hogar de nuestros antepasados. Nómadas o sedentarios, Un abrigo natural a las inclemencias del tiempo, un refugio, un hogar o una fortaleza desde la que defenderse ante cualquier peligro o invasión. 

Eremitorio de Peña Horacada. San Martín de Valdelomar
09 diciembre 2019

Asociamos todo lo que "nos parecen cruces" a la religión, al cristianismo. Sin embargo, en todo el territorio, se han descubierto cuevas, con grabados, pinturas y restos de utensilios, que prueban la existencia de diferentes grupos humanos que vivieron en ellas. Diferentes épocas, diferentes costumbres, diferentes edades de evolución. 
Yo no sé, solo miro, interpreto e imagino. ¿Como sería la vida antes de hoy?
Aquí vivió un eremita, o una tribu, o una familia...o todos ellos, aunque no a la vez...

Eremitorio de Peña Horacada. San Martín de Valdelomar
09 diciembre 2019

La cueva se abre al exterior en varias ventanas que permiten dominar el entorno y la presencia de cualquier extraño que se acerque a la entrada

Eremitorio de Peña Horacada. San Martín de Valdelomar
09 diciembre 2019

Ventanas pequeñas, a modo de atalayas

Eremitorio de Peña Horacada. San Martín de Valdelomar
09 diciembre 2019

La luz entra por la parte central, directamente desde el umbral

Eremitorio de Peña Horacada. San Martín de Valdelomar
09 diciembre 2019

La naturaleza ha esculpido la piedra, dando la forma de hermosas columnas a la pared en que se dibuja la entrada

Eremitorio de Peña Horacada. San Martín de Valdelomar
09 diciembre 2019

Un balcón al que asomarse cada mañana

Eremitorio de Peña Horacada. San Martín de Valdelomar
09 diciembre 2019

Un refugio natural en el que establecer la morada

Eremitorio de Peña Horacada. San Martín de Valdelomar
09 diciembre 2019

Es hora de bajar de nuevo, peldaño a peldaño, por la escalera de piedra tallada

Eremitorio de Peña Horacada. San Martín de Valdelomar
09 diciembre 2019

¿quién diría que en esa boca se esconde tan humilde morada?

Eremitorio de Peña Horacada. San Martín de Valdelomar
09 diciembre 2019

Aspecto del lateral de la Peña Horacada, donde se puede apreciar una de sus ventanas

Eremitorio de Peña Horacada. San Martín de Valdelomar
09 diciembre 2019

La entrada a la cueva. Una puerta al pasado. Un viaje en el tiempo, otra época, otra civilización, otra cultura, otras formas de vida. Nuestro pasado y nuestro presente. Nuestro futuro. 
Secretos que solo la piedra sabe guardar...